Ciudad de México, México. Los Fabulosos Cadillacs brindaron tremenda fiesta ska de 40 aniversario de trayectoria musical, ocupando pletórico Auditorio Nacional la velada de este miércoles 19 de noviembre. Fue la primera fecha en el coloso de avenida Reforma, incluyendo los días 21, 22 y 24 de noviembre.
Las emociones estallaron a los primeros pasos del líder Gabriel Julio Fernández Capello “Vicentico” (voz), siendo custodiado por sus inseparables camaradas Sr. Flavio (bajo), Sergio Rotman (saxofón), Dany Lozano (trompeta), Nando Ricciardi (batería), Mario Siperman (teclados), Astor Cianciarulo (bajo y batería) y Florián Fernández Capello (guitarra).
El festín tomó vuelo a los ritmos de “Manuel Santillán, el León”, “Demasiada presión” y “Mi novia se cayó en un pozo ciego”.
El ambiente fue de pachanga de principio a fin, cánticos ensordecedores, baile y brincos entre las butacas, avanzando veloz hacia “Carmela”, “El genio del dub” y “Piazzolla”.
Entre luces multicolores surcando en el inmueble brilló la reluciente producción, aderezándose una pantalla colosal a telón de fondo visibilizando en acción a cada uno de los músicos.
Al entonar “Calaveras y diablitos”, el buen “Vicentico” saludó a los reunidos:
“¡Muy buenas noches! ¡Muchas gracias por esto, es hermoso para nosotros poder tocar una vez más acá! ¡Muchas gracias por estar!”.
Clamores ensordecedores cobijaron a la legendaria banda originaria de Buenos Aires, Argentina, compartiendo un extenso set adicionando “Destino de paria”, además de “Cartas, flores y un puñal” convidando a Cocó Cianciarulo, hija de Sr. Flavio.
La candente noche de pasiones encendidas dio paso a “Los condenaditos”, “Padre nuestro”, “V centenario”, “La tormenta”, “Saco azul” y “Siguiendo la luna”.
La celebración delineó ocaso resonando “Carnaval toda la vida”, “Mal bicho” y “El satánico Dr. Cadillac”.
Ficticio adiós y retorno instantáneo firmó el cierre dorado tocando “Matador”, “Te tiraré del altar”, “Vasos vacíos” y “Yo no me sentaría en tu mesa”. Esta última rola retumbó en los corazones con el clásico coreo “¡Oh, Oh, Oh!”.
Todos Los Fabulosos Cadillacs visiblemente conmovidos a los filos del escenario, rindieron reverencias gratitudes, siendo cobijados en clamores incansables y cánticos continuando hasta las afueras del insigne recinto de avenida Reforma.
Crédito Fotos: Liliana Estrada / Ocesa.








