José Madero, 62 mil vibran en el Estadio GNP con “Érase una Bestia”

Ciudad de México, México. El rockero regiomontano José Madero hizo vibrar a 62 mil almas reunidas este sábado 24 de enero en el Estadio GNP Seguros con su poderoso espectáculo “Érase una Bestia”, una velada de pasiones encendidas de casi cuatro horas.    

El cantante originario de Monterrey emergió en su faceta solita puntual a la cita a eso de las 21:00 horas, luciendo pletórico el memorable inmueble de la alcaldía Iztacalco, siendo recibido por estruendosos clamores hasta el último rincón.

Emprendió vuelo sonoro resonando “Campeones del mundo”, “Mentón abajo”, “Baila conmigo” y “¿A poco no?”. Visiblemente conmovido por la candente recepción, Madero rindió gratitudes a sus fieles que le han seguido a la largo de su carrera musical, desde sus orígenes como líder vocalista de la banda Pxndx y hasta la actualidad en su camino solista:

“¡Aquí estamos después de 10 años, en el Estadio GNP!”.

El griterío de las multitudes retumbó al unísono, “¡Pepe, Pepe, Pepe!”. Al instante el artista enfiló “Cantar de gesta”, “Gardenias ‘87”, “Plural siendo singular” y “Lamentable”.

Entre luces multicolores la reluciente producción brilló por una colosal pantalla extendiéndose a lo largo del escenario, incluyendo una pasarela dirigida hacia la plancha del recinto, siendo aprovechado cada espacio por el cantautor de 45 años acercándose a sus fans afortunados al frente de la tarima.

El ambiente de buena vibra imperó reuniendo a un público en su mayoría coetáneo a José Madero, desde el arribo de la fanaticada la energía calaba en cada lugar, los presentes previamente visitaron un museo interactivo dedicado en honor al rockero.   

A la par de los seguidores de antaño, una oleada de nueva generación coreó incesantemente cada corte, incluyendo “Final ruin”, aderezándose por el Mariachi Juvenil de Tecalitlán.

El viaje conceptual de Madero fue proyectado en arte digital iluminando la gigantesca plasma, calando cada rola afinada por su ilustre banda integrada por la corista Zaira Jabnell, el bajista Ricardo Trujillo “Muela”, el guitarrista Germán Gallardo, el percusionista Rulo García, el baterista Gerardo Arizpe y el pianista Rodrigo Montfort.

El clima frío fue olvidado en las fulgurantes emociones de los reunidos entonando “Noche de brujas” y “Narcisista por excelencia” de Pxndx. Removieron los corazones vía “Zero” y “Codependientes”, acompañándose por las voces de Jabnell.

El show adicionó “Cum laude”, “Sin ampersand”, “La petite mort”, “Padre nuestro”, “Te veo a la vuelta”, “Dafne”, “Érase una bestia” y “Rayo de luz”.

En sesión acústica a los filos del tablado se rasgó “Los de septiembre”, “Every Rose Has Its Thorn” en tributo a la legendaria banda estadunidense Poison y “Heartbreak Station” en honor a Cinderella, dando paso a “Nueva Inglaterra”, “Noche de baile” y “Lo dorado desvanece”. Totalmente en solitario dio cánticos a “Vidrio por doquier” y “Mercedes”.

Retornó con su agrupación tocando “Lunes 28”, “A tu merced”, “O discordia” y “Cuando no es como debiera ser”. El ocaso concretó “Cerraron Chipinque”, “Día de mayo”, “Sinmigo”, “Nuestra aflicción” y “Ojalá”.

El cerrojazo dorado definió “Soy el diluvio”. En reverencias gratitudes José Madero fue cobijado por una resplandeciente satisfacción generalizada. El inolvidable espectáculo “Érase una Bestia” alcanzó las fronteras de la madrugada, acercándose el reloj a la 1:00.

Fotos: Liliana Estrada / Ocesa.